martes, julio 28, 2009

Pero por qué nos nos queda igual????

Maria Domitila Torres Chipía, ese era el nombre de una mujer inolvidable. Mil cosas habría para contar de ella, de tal manera que así mismo mil recuerdos estan siempre presentes en nuestros corazones.

La tía María o simplemente María, era para quien la conoció y, dependiendo de la familiaridad, el trato que se le dispensaba allá en la Mérida de los Caballeros.

María trabajaba el anime (tronco muy liviano de un arbusto propio de esas tierras) para luego convertirlas en muñecos y objetos que adornaban los pesebres o nacimientos, asi como la elaboración de hermosas orquídeas. Esto le permitió ser profesora en la Escuela de Artes y Oficios de Mérida. La delicadeza de sus trabajos manuales le abrió gran reconocimiento y le permitió, con una muy modesta jubilación y encargos esporádicos, mantenerse hasta su muerte en una extraordinaria autosuficiencia adamirada por todos.

María nunca se casó, sus hijos éramos nosotros, no por ello, la remembranza de amores pasados siempre estuvo presente en ella, que con su hermosa ingenuidad nos relataba con verdadera añoranza. Era comun oirle decir, cuando Mérida ofrecia una clara y despejada tarde y a uno se le ocurria comentar … que bonita esta la tarde… “… si, como para casarse…” añadía ella con voz melancólica.

Sus recuerdos y su ejemplo están, como ya dije, presentes en nosotros. De ella podemos decir que fue una mujer felíz. Con ella no hubo complejos, toda ella, toda su existencia estuvo llena de las cosas mas sencillas de la vida y allí radicó la plenitud y la profundidad de su bella y tranquila existencia. Visitarla era disfrutarla, era llegar a un remanso de paz, era vivir de cerca la solidaridad humana.

Por muchas cosas la recordaremos, pero hoy y en esta ocasión es emblemático hacerlo por su “Torta de Maduros” o torta de plátanos maduros. Una torta de facil elaboración pero imposible de igualar, de donde la pregunta obligada es: pero por qué no nos queda igual???

La receta muy sencilla, los ingredients muy communes, excepto porque el queso ahumado traído del páramo merideño, pero entonces, por que no nos queda igual???

Mis hermanas Yantani, Mercedes, Martica, Wilma y hasta Maria Eugenia, han intentado infructuosamente, mi hija Adriana, ponía las tajadas a reposar en papel absorbente, mi hija Marcela, no pudo ni siquiera trayendo el queso del mismo paramo Merideño elaborar una “torta de maduros” que se le acercara a la sabrosura de la de Maria. Finalmente, como que se convencieron que no era possible. Al final todos lo que intentamos, llegamos a la misma conclusión, que existian unos ingredients que solo Maria conocia y tenia la capacidad de agregar, los que vimos o presenciamos su elaboracion, nos dimos cuenta de ello: una paz interior infinita, una delicadeza unica, una paciencia absoluta y un amor increíble, fueron sus ingrdientes especiales.

Hoy que celebraríamos su cumpleaños 101, deseamos recordar a María con este homenaje, siempre dándole las gracias por habernos dejado tan maravilloso ejemplo.

Por: Pedro Gil Rivas

7 comentarios:

Pascualino Milazzo dijo...

Excelente! Muchos besos para tí y cariños para tu papá, quien arma las palabras de una forma incomparable...

patty dijo...

GUAO.....LEYENDO ESAS LINEAS ME FUI A CASA DE TIA MARIA EN MERIDA, RECORRI SU PECULIAR COCINA Y ALLI ESTABA ELLA AMASANDO LA MASA DE SUS AREPA, SENTI UN NUDO EN LA GARGANTA Y COMO SE ME HERIZABA LA PIEL.Y SI, SU TORTA DE PLATANO MADURO ERA LO MAXIMO, RECUERDO QUE CUANDO REGRESABAMOS DE MERIDA SIEMPRE TRAIAMOS UN TROZO DE SU TORTA ENVUELTO EN PAPEL DE ALUMIO.
LA DESCRIBISTES TAL CUAL ERA Y TAL CUAL LA LLEVAMOS EN NUESTROS CORAZONES,GRACIAS POR ESOS SEGUNDOS TAN PUROS QUE ME REGALASTES HOY TIO......

Mercedes dijo...

Hermano querido este es uno de los escritos mas lindos y sentidos que he leído en muchos años. Gracias por escribir de esa manera tan bella esas cosas que uno siente pero no lo sabe expresar. Esos recuerdos de las vacaciones en Mérida nos dejaron una marca que nos se nos van a olvidar nunca, con esa "mamá postiza" que permanecerá en nuestro recuerdo para siempre. Gracias otra vez hermano por traer en este dia tan especial esos recuerdos tan hermosos. Y verdaderamente... no nos queda igual...

Martha dijo...

Verdaderamente hermano, esto nos estremeció a todos, que lindo y que cierto todo lo que dices allí. Esa gran mujer.. inolvidable, parece mentira que todavía está tan calientica en nuestras vidas, nuestro gran ejemplo para todo lo que hacemos en la vida. Querida por todos los que la conocían. Recuerdo tanto nuestras frecuentes visitas a Mérida, su alegría, emoción y su entrega con las mejores atenciones hacia nosotras.
Por su puesto que su inolvidable "Torta de Maduro": LA ÚNICA. Que Dios te Bendiga Tía Querida...

Cesar Salguero dijo...

Me gustó mucho... Muy bello...

Yantany dijo...

Querido Hermano,
Qué escrito tan bello, tan cierto y tan lleno de recuerdos. No puedo negar que lloré y lloré, más que todo por la alegría que, el inmenso amor de todos, nos permite disfrutar de ese recuerdo tan bonito y tan puro. Todo es cierto, no hay fantasía, no hay exageraciones. Se ajusta a lo que fue la realidad de la querida "María". Para todos ir a Mérida de vacaciones era ir a la "Casa de María". Preparados a recibir ternuras espontáneas, ricas en sinseridad. Cada uno de nosotros llevará infinitamente ese recuerdo y ese ejemplo hermoso.
Felicitaciones, Piki, por recrearnos esos momentos. Y estoy segura que la receta mágica "Torta de Maduros",nadie, jamás la podrá igualar.
Besos a todos.
Y

maria milagros dijo...

Como no recordas los dulces momentos de una infancia que no volverà.
Me recurdo como si fuese ayer, la figura minuta de la Tia Abuela Maria. Recuerdo con anoranza su torta de platanos (para mi que venia de lares en los caules el plato no existia) era mamà caido del cielo. Sus arepas de harina y hasta su cafe con lecho, quizas porque hacho con carino, sabia a cielo.
Gracias primo por trraerme a la memoria. Gracias Marcela por darme esta ocasion!